06 diciembre, 2011

Papá Gobierno


Imagen: Diario Gestión

por Alonso Núñez del Prado S.*

Hay logros que nunca nos propusimos, pero que hoy son realidad. En el Perú los gobiernos fueron fracasando uno tras otro, las expectativas de la población no fueron atendidas y los peruanos se vieron en la necesidad de reconocer que los únicos que podrían ayudarlos serían ellos mismos. Este proceso fue bastante más complejo y menos lineal en la realidad, pero pienso que puede resumirse de la manera en que lo he hecho.

Esos años coincidieron con el proceso de migración de las zonas rurales a las ciudades que, se agudizaron con el caos causado por Sendero Luminoso. Unos vivimos zozobra y escepticismo del futuro, otros vieron amenazada su subsistencia y migraron huyendo del terrorismo. Algunos, entre los últimos, pronto se convencieron que los gobiernos no solucionarían sus problemas y que sólo les quedaba su propio ingenio para salir adelante y buscando alternativas crearon empresas informales que hoy son la principal fuente de empleo en el país.

El logro es que la población ha ido aprendiendo que el camino no es pedirle al gobierno que solucione sus problemas, sino hacer uso de sus propias capacidades para subsistir. Se ha creado conciencia que la mejor forma de solucionar problemas no es protestando pidiendo apoyo, sino trabajando y generando riqueza.

No quiero decir que los gobiernos no tengan la obligación de solucionar los problemas de sus ciudadanos, en especial de los más necesitados, sino que el péndulo está de regreso, porque las demandas eran excesivas y los primeros ineficientes y corruptos. Se ha aprendido a no esperar tanto de ‘Papá Gobierno’ y a confiar más en las propias fuerzas y habilidades. Es claro que lo expuesto es también producto de la evolución en el pensamiento político y económico. La caída del muro (1989) nos hizo ver el fracaso de las sociedades totalitarias en que ‘Papá Gobierno’ solucionaba todo y mostró que, por ahora (no hemos llegado al fin de la historia, si tal cosa es posible), la economía de mercado es el camino más eficiente para el desarrollo económico.

Mas el péndulo se ha ido al otro extremo y hay quienes creen que el mercado es un dios que puede solucionar todos los problemas y se ha desarrollado una especie de fanatismo que no tiene ningún asidero en la realidad, ya que ningún país lo aplica por completo. Como los marxistas de antaño, los neoliberales han construido un sistema teórico, que al igual que los anteriores terminará aterrizando en la realidad, si algún día se aplica. Espero que tengamos la cordura y tal cosa nunca ocurra. Hay que dejar de mezclar las teorías económicas y filosóficas con la religión, evitando lo que les pasó a los marxistas que confundieron a un gran filósofo con un líder religioso, y que hoy quieren repetir algunos neoliberales quienes, como dije. han creado un nuevo dios: el mercado.

Algunos de ellos pueden llegar a extremos inconcebibles. Recuerdo a uno que me dijo que la crisis del 2008 pudo deberse a exceso de regulación y no a falta de ésta como sostienen los expertos, porque la actividad financiera era y es una de las más reguladas. Esto último es cierto, pero afirmar que causó la crisis, cuando los hechos dicen lo contrario, es una aberración.

Si algo deberíamos haber aprendido es que hay que tomar los aportes teóricos con pinzas y recordar que su única prueba de validez se da cuando se aplican en la realidad.

San Isidro, 19 de febrero de 2011

* Abogado-MBA, Director Ejecutivo del Observatorio de Cumplimiento de Planes de Gobierno del Perú, miembro de CVX Siempre.

Publicado en Gestión (Opinión), Pág. 19, (16 de noviembre de 2011)


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